sábado, 30 de enero de 2010

Cirugía robótica en la clínica Marly de Bogotá



Más exactos, más armónicos y más delicados: así quiere todo cirujano que sean los movimientos de sus brazos cuando interviene a un paciente. Y no es sólo porque operar es, para muchos de estos profesionales, todo un arte, sino porque lograr tal grado de precisión aumenta las posibilidades de que la recuperación sea más rápida y menos traumática.

Este es el principal aporte del equipo Da Vinci, un robot especializado en cirugía que hoy se estrena en Colombia con cuatro intervenciones en la Clínica de Marly, en Bogotá. "Esto dará oficialmente inicio a la era de la cirugía robótica en Colombia", dice con un orgullo inocultable Luis Eduardo Cavelier Castro, médico urólogo y gerente de la Clínica de Marly.

El sistema Da Vinci consta de tres módulos: una consola ubicada en la sala de cirugía, desde la cual el cirujano controla al robot; el segundo es el carro paciente, encargado de sostener y de mover los instrumentos, y el tercero es el carro visión, cuya función es controlar dos cámaras para que las imágenes sean iguales (esto permite formar una visión tridimensional del área a operar).

El equipo ofrece una alta seguridad para los pacientes; de hecho, lleva a cabo alrededor de 1.300 pruebas de software por segundo, que permiten detectar las discrepancias que puedan presentarse en el campo quirúrgico.

Extensión mejorada del cirujano

Este robot es capaz de reproducir fielmente con sus cuatro brazos los movimientos que lleva a cabo el cirujano. Sin embargo, gracias a que sus circuitos filtran hasta los más imperceptibles temblores de la mano, los cortes son exactos.

Además, quien opera lo hace frente a un visor que le brinda una visión del área a operar en tres dimensiones, amplificada diez veces.

Manuel Rueda Salazar, director científico y gerente de Litomédica S.A., asegura que gracias a esas imágenes 3D, "no hay, literalmente, puntos ciegos para el médico durante la cirugía".

Esa es la razón por la cual médicos que han tenido la posibilidad de operar a través de Da Vinci lo describen como el sueño de todo cirujano.

"Los movimientos del brazo robótico son más precisos, lo que ocasiona el menor daño a los tejidos. Además, los nano y microinstrumentos permiten trabajar en espacios muy reducidos del organismo", dijo al diario La Nación Óscar Damia, coordinador general de cirugía robótica del Hospital Italiano cuando se estrenó el equipo.

Útil en múltiples cirugías

Uno de los procedimientos con los que suelen ejemplificarse los beneficios del Da Vinci es con las cirugías de cáncer de próstata.

De acuerdo con Cavelier, los pacientes que han sido operados mediante este sistema robótico presentan una menor incidencia de disfunción eréctil e incontinencia urinaria, que aquellos que han sido sometidos a la cirugía convencional.

De hecho, la primera cirugía que se practicará con este equipo hoy es una extirpación de la próstata (prostatectomía radical).

El equipo a cargo de la intervención estará encabezado por Vipul Patel, un experto mundial en el tema que ha llevado a cabo más de 3.000 cirugías de esta clase.

Los especialistas de Marly encargados de la manipulación del Da Vinci recibieron entrenamiento en Celebration Hospital, de los Estados Unidos, considerado uno de los centros de cirugía robótica más importantes del mundo.

Vale aclarar que con el Da Vinci, que en esencia es un equipo de última generación de cirugía mínimamente invasiva, es posible llevar a cabo toda clase de procedimientos quirúrgicos.

Cavelier aclaró que la Clínica de Marly empezará con intervenciones en el área de urología, pero el propósito es ir ampliando su uso a otras especialidades, como la ginecología, la cirugía general (bariátrica y laparoscópica avanzada), la cirugía cardiovascular y la cirugía pediátrica.

El cirujano lo controla todo

Se estima que en el mundo ya hay cerca de 2.000 equipos de esta clase, seis en América Latina: Brasil, Chile, México, Venezuela, Argentina y ahora Colombia.

El Da Vinci adquirido por Marly puede definirse como un equipo que permite desarrollar cirugías mínimamente invasivas, asistidas por un robot.

Su tecnología -de acuerdo con Marly- se basa en el principio de maestro esclavo, pues es el cirujano por medio de sus manos puestas en la consola quien siempre va a tener control sobre los movimientos que se hagan durante la intervención.

"Estos se traducen en tiempo real hacia los instrumentos robóticos para llevar a cabo la orden en el campo quirúrgico", explicó Manuel Rueda.

Su diseño tecnológico es similar al del cuerpo humano: tiene una columna vertebral, de la que se desprenden cuatro brazos. Los dos brazos centrales soportan dos cámaras de alta resolución y un endoscopio y los otros dos, que se asemejan a los del cirujano, sostienen los instrumentos durante la operación.


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